miércoles, 13 de octubre de 2010

No es México, es El Infierno (2010).

Sinopsis: De todas las películas que se han realizado en el marco de los festejos por el Bicentenario de la Independiencia y el Centenario de la Revolución mexicanas, El Infierno -de Luis Estrada- es definitivamente la más audaz, crítica, cruda y, por supuesto, será la más polémica de todas.

La película narra la historia de El Benny (Damián Alcázar), un migrante deportado que al regresar a su casa luego de 20 años de estar de mojado descubre que su pueblo natal, San Miguel Arcángel, se encuentra sumido en la crisis, el desempleo y la violencia del narcotráfico, en clara parodia a lo que hoy es Mexico

En aquel pueblo (ahora apodado Narcángel) sólo hay de dos: o morirse de hambre o entrarle al negocio con los narcos. Un viejo amigo de Benny, apodado el Cochiloco (antes Gordo Mata), será el que lo presente con el líder del cártel local, don José Reyes (Ernesto Gomez Cruz) quien junto con su esposa Doña Mari (una muy interesante parodia de Martha Sahagún a cargo de María Rojo) controlan la plaza del pueblo, peleada por el hermano del propio don José.

Según el director Luis Estrada, El narco es un asunto de familias, las que lo controlan y las que viven de ello. Los sicarios, como el Cochiloco, son también padres de familia, y al final buscan lo mismo que todos nosotros: procurar el bienestar de sus propias familias, a costa incluso de sus propias vidas... o las de otros.

Luis Estrada es lapidario, el narco subsiste gracias a la corrupción y ninguno de sus personajes escapa de ella: es corrupto el militar, el agente de la PFP, la policía local, el presidente municipal, el cura, los peatones que son testigos de las balaceras y que se roban las pertenencias de los muertos en el piso, e incluso es corrupta la madre de Benny, que a pesar de prohibirle meterse de narco, no rechaza los regalos que le da su hijo ya convertido en sicario.





Los tatuajes mal hechos más horribles, feos y espantosos del Mundo.